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La exigencia profesional del mundo editorial inspiró famosa película

Por Hilma Feliciano

Punta Cana. La conocida película The Devil Wears Prada surgió a partir de una apuesta temprana de la industria cinematográfica por una historia ambientada en el exigente mundo editorial y de la moda.

El proyecto comenzó cuando los estudios de 20th Century Fox decidieron adquirir los derechos de la novela escrita por Lauren Weisberger, incluso antes de que el libro fuera publicado oficialmente. Los ejecutivos tomaron la decisión después de revisar solo una parte del manuscrito, convencidos de que la trama tenía potencial para convertirse en una gran producción.

La novela, publicada en 2003 y posteriormente convertida en un éxito de ventas, está inspirada en experiencias profesionales de la autora dentro del mundo editorial. Weisberger trabajó en la reconocida revista Vogue, donde la dirección estaba a cargo de la influyente editora Anna Wintour.

Uno de los elementos que más llamó la atención de los productores fue el personaje de Miranda Priestly, la poderosa editora de la revista ficticia Runway. Inicialmente fue concebida como una jefa estricta y dominante, pero el enfoque de la historia evolucionó para mostrar también el nivel de compromiso, disciplina y responsabilidad que implica liderar una industria altamente competitiva.

Para reforzar esa visión, el guion fue revisado por la guionista Aline Brosh McKenna, quien aportó una perspectiva más profunda al personaje. En su versión, la editora no solo representaba autoridad y exigencia, sino también la dedicación absoluta hacia su trabajo y la búsqueda constante de excelencia en el ámbito profesional.

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