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Día Mundial de la Rehabilitación promueve la funcionalidad y autonomía

Por Hilma Feliciano

EL SEIBO. Hoy se celebra el Día Mundial de la Rehabilitación, una fecha que busca destacar la importancia de este proceso en la vida de millones de personas. La rehabilitación es definida por la Organización Mundial de la Salud como un conjunto de intervenciones dirigidas a mejorar el funcionamiento y reducir la discapacidad en personas con problemas de salud, tomando en cuenta su entorno.

En palabras sencillas, la rehabilitación ayuda a niños, adultos y personas mayores a ser lo más independientes posible en su vida diaria. Gracias a este proceso, pueden volver a estudiar, trabajar, participar en actividades recreativas o cumplir tareas importantes como cuidar a su familia. No se trata solo de sanar el cuerpo, sino de recuperar la capacidad de vivir con dignidad y autonomía.

CÓMO FUNCIONA

La rehabilitación es un trabajo integral que involucra tanto al paciente como a su familia. El objetivo es tratar la condición de salud, pero también adaptar el entorno para que la persona pueda desenvolverse mejor. Esto incluye el uso de equipos de apoyo, la enseñanza de nuevas habilidades y la modificación de tareas para hacerlas más seguras.

Entre las acciones más comunes están los ejercicios físicos para fortalecer los músculos y mejorar el movimiento, terapias de lenguaje, adaptación del hogar, uso de prótesis y apoyo psicológico. Cada paso está pensado para que el paciente recupere confianza y funcionalidad. Antes de comenzar cualquier tratamiento, es fundamental realizar una evaluación completa. Se analizan factores como el dolor, la inflamación, la fuerza muscular, la movilidad y el estado emocional. También se toma en cuenta si el paciente puede seguir instrucciones y su disposición para enfrentar el proceso. Esta evaluación permite diseñar un plan adecuado a sus necesidades.

TRATAMIENTO PERSONALIZADO

Uno de los aspectos más importantes de la rehabilitación es que cada caso es diferente. No existe un tratamiento único para todos. El plan terapéutico depende del tipo de lesión, la parte del cuerpo afectada, la edad del paciente y su condición física. Los especialistas explican que no es lo mismo trabajar con brazos que con piernas, ya que cada articulación tiene diferentes niveles de movilidad y fuerza. Por eso, los ejercicios y técnicas se adaptan a cada situación. En general, la rehabilitación tiene cuatro objetivos principales: reducir el dolor y la inflamación, recuperar la movilidad, fortalecer los músculos y prevenir complicaciones futuras. Estos pasos ayudan a evitar problemas como la pérdida de masa muscular o daños en las articulaciones.

UNA CAUSA QUE LLEVA A REHABILITAR

En el marco de esta fecha, la terapeuta física Massiel Espinosa, con más de 10 años de experiencia, explicó que las lesiones traumáticas son una de las principales causas de discapacidad temporal y permanente que llevan a necesitar un proceso rehabilitador. Entre las lesiones más comunes que ameritan rehabilitar a una persona se encuentran daños en la médula espinal, fracturas de huesos como el fémur, traumatismos en la cabeza, eventos cerebro vasculares, latigazo cervical y lesiones en los hombros o brazos.

Algunas pueden ser leves, pero dolorosas, mientras que otras pueden ser graves e incluso poner en riesgo la vida. El latigazo cervical, por ejemplo, se produce por un movimiento brusco del cuello hacia adelante y hacia atrás, causando dolor, rigidez y dificultad para moverse. Las consecuencias pueden ser duraderas. Muchas personas experimentan dolor crónico, pérdida de movilidad, problemas de equilibrio y mayor riesgo de desarrollar enfermedades como artritis. En casos severos, algunas personas pueden quedar con limitaciones permanentes.

EL ACOMPAÑAMIENTO TAMBIÉN REHABILITA

La rehabilitación no solo trata el cuerpo, también aborda la salud mental. El dolor constante y la pérdida de independencia pueden generar ansiedad, depresión, irritabilidad y problemas de sueño. Incluso, algunas personas desarrollan miedo o evitan el contacto social. Por eso, el apoyo psicológico es clave durante el proceso según nos cuenta Eddy Alvarez. La recuperación emocional ayuda a que el paciente avance también en su rehabilitación física. Cuando una persona logra retomar sus actividades diarias, su estado emocional suele mejorar. Sin embargo, si después del tratamiento la persona sigue aislada, con temor o conductas inusuales, es importante buscar ayuda profesional.

El proceso psicológico incluye analizar lo ocurrido, identificar emociones pendientes y trabajar paso a paso para superarlas. La rehabilitación también depende de otros factores como la actitud del paciente, el apoyo de la familia y la constancia en el tratamiento. El movimiento juega un papel esencial, ya que la falta de actividad puede empeorar la condición física. En definitivas, aunque las lesiones traumáticas pueden marcar un antes y un después, la rehabilitación ofrece una oportunidad real de recuperación. Con atención temprana, tratamiento adecuado y apoyo emocional, es posible recuperar la movilidad, la independencia y mejorar la calidad de vida.

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