- Publicidad -

Estética y narrativa en la cinematografía(1 de 2)

Por Ramón A. Herrera Primerísimo Primer Plano

La evolución del cine ha estado intrínsecamente ligada a sus avances tecnológicos. Desde la transición del cine mudo al sonoro, o del blanco y negro al color, cada innovación ha redefinido no solo la capacidad de producción, sino el lenguaje mismo del séptimo arte. En el siglo XXI, una de las transformaciones más disruptivas y democratizadoras proviene de un dispositivo ubicuo: el teléfono inteligente.

El presente análisis lo centro en examinar cómo el smartphone, como herramienta de captura principal, ha dejado de ser una simple alternativa de bajo presupuesto para convertirse en un instrumento con una gramática visual propia, a través del estudio de dos obras seminales: Tangerine (2015) de Sean Baker y Unsane (2018) de Steven Soderbergh. La irrupción de Tangerine en el Festival de Sundance de 2015 marcó un punto de inflexión.

Filmada íntegramente con tres iPhones 5S, la película no buscaba emular la apariencia pulida del cine tradicional, sino que aprovechaba las características y limitaciones del dispositivo para forjar una estética hiperrealista y vibrante. Tangerine revela varias claves: 1.La saturación y el grano digital como marcadores de estilo: Sean Baker, junto a su director de fotografía Radium Cheung, utilizó la aplicaFiLMiC Pro y lentes anamórficos Moondog Labs para manipular la imagen.

El resultado es un cromatismo sobresaturado, con naranjas y amarillos casi eléctricos que reflejan la energía caótica de su ambientación en Los Ángeles durante la víspera de Navidad. El grano digital, a menudo considerado un defecto, aquí se convierte en una textura que aporta una sensación de inmediatez y crudeza, alineándose con la vida precaria de sus protagonistas. 2.Movilidad y perspectiva inmersiva: El tamaño y peso del iPhone permitieron una agilidad de filmación impensable para equipos convencionales. La cámara se mueve con una libertad frenética, siguiendo a las protagonistas Sin-Dee Rella y Alexandra en su odisea urbana.

Esta movilidad no es meramente funcional; posiciona al espectador como un acompañante más en su viaje, generando una intimidad y una perspectiva participativa que disuelve la distancia entre la audiencia y los sujetos, a menudo marginados por el cine comercial. 3.La discreción como facilitador narrativo: Filmar en locaciones reales sin grandes equipos permitió a Baker capturar una autenticidad documental. Las interacciones con transeúntes y el ambiente urbano se sienten genuinas, ya que la presencia de un celular es mucho menos intimidante e invasiva que la de una cámara de cine profesional.

Esto fue fundamental para lograr interpretaciones naturalistas de sus actrices, muchas de las cuales no eran profesionales. En Tangerine, el celular no es un sustituto; es el catalizador que permite que la forma y el fondo de la película converjan en una expresión de urgencia y autenticidad sin precedentes.

Unsane Si Tangerine fue la prueba de concepto, Unsane de Steven Soderbergh fue la validación por parte del establishment cinematográfico. La decisión de un director de su calibre de rodar un thriller psicológico con un iPhone 7 Plus no fue una medida de ahorro, sino una elección artística deliberada para servir a la narrativa.

Loading

Descubre más desde eltiempo

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo