Ruedas mortales

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EL SEIBO. La circulación de vehículos pesados lleva tiempo despertando el temor de los pobladores en el municipio Santa Cruz de esta provincia de El Seibo. Residentes asustados ante el peligro por la velocidad con que se movilizan los camiones en la avenida principal Manuela Díez Jiménez, tienen como única opción orillarse lo más rápido posible. 

El hecho de que estos vehículos no tengan horarios ni itinerarios establecidos para transitar, incrementa el riesgo. Aunque esta no es una situación exclusiva de esta zona, puesto que en varias provincias de la región Este ocurre lo mismo, aquí por lo pequeño del municipio y el moderado tránsito es que se desata la alarma en los munícipes. 

En El Seibo ya han visto el luto familias que perdieron a un ser querido en las ruedas de un camión volteo o patana. Tranque vehicular y molestias en padres que llevan a sus hijos a los centros educativos se suman a la receta y a las quejas. 

“Existe un sindicato pero no funciona. Siempre está cerrado. Lo que hacemos es que cada uno de nosotros trabaja de manera independiente con personas que se acercan para que les hagamos algún viaje, sea de materiales o retiro de escombros y así, pero no tenemos horarios ni rutas definidas”, cuenta Oscar Peña, quien tiene varios años como camionero. 

Momento en que un camión aplastó a una persona.

UNA VEZ, Y YA 

En 2019 el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant), en un intento por regular la circulación de estos vehículos por peligrosidad evidente, emitió una resolución para regular el transporte de cargas en las vías públicas del país con el establecimiento de medidas básicas de seguridad vial de ese modo de transporte. 

Según dicha resolución la institución instauraba controles de horarios y permisos de circulación de los trenes de carretera (cabezotes de doble tráiler o doble remolque), incluyendo el manejo adecuado de las cargas para garantizar la seguridad vial y preservar la infraestructura. No obstante, poco se ha resuelto y los camioneros continúan irrespetando la velocidad con la que deben movilizarse en el casco urbano. 

Ese mismo año en los primeros seis meses, estos vehículos se vieron involucrados en un total de 176 accidentes en todo el país, resultando ser este el medio de transporte y carga que mayor incidencia tiene dentro de las estadísticas obtenidas de registro periodísticos nacionales. En cuestiones porcentuales los camiones representan casi un 59% de los 300 vehículos involucrados en accidentes de tránsito ocurridos en el 2019. 

VÍCTIMAS 

En El Seibo han sido dos los casos recientes que consternaron a la población. Cada uno sucedió a pocos metros de distancia y ambos fueron en un lapso de tiempo de poco menos de tres años. Rafael Hernández falleció mientras conducía su motocicleta y fue impactado por un camión volqueta en plena avenida Manuela Diez Jiménez. 

El accidente fue grabado por una cámara de seguridad y mostró el momento donde el motorista impactó al camión por no frenar en la intersección. El hecho estremeció a la comunidad por la crudeza de las imágenes. Los detalles del accidente arrojaron que la posible causa fue un fallo en los frenos del motor en que transitaba el hombre. 

Mientras que hace dos semanas un hombre de nacionalidad haitiana murió al instante, cuando un camión volteo le pasó por encima en la referida avenida del centro de esta ciudad. Ricardo Bort, de 22 años de edad, residente en el sector Villa Guerrero, salía de trabajar entrada ya las seis de la tarde, y al hacer un rebase inapropiado se le atravesó al camión cargado de arena. El conductor se había entregado a las autoridades. 

Los muertos que cayeron masacrados en una carretera, matorral o cuneta, muchas veces aplastados, enredados o bateados por las feroces gomas de un vehículo pesado y su mortal velocidad, en la mayoría de los casos terminan siendo accidentales por imprudencia de una u otra parte. En su mayoría son motoristas que no midieron la velocidad y se encontraron con la muerte de repente, o fueron sorprendidos por la furia de una patana. 

Estos casos la Organización Mundial de la Salud (OMS) sigue recopilándolos y calificándolos de alarmantes. Refiere que en el país se producen 34.5 muertes por cada 6,000 habitantes por el “irrespeto a las leyes de tránsito” y hace énfasis en que a pesar de los avances en materia legislativa “todavía queda el reto pendiente de hacerla cumplir”. 

A pesar de que la circulación de los vehículos de carga no un asunto nuevo, la considerable cantidad de ellos en las vías de esta ciudad los últimos meses, ha generado molestia en la población. Héctor de la Cruz cuenta que es muy grave lo que esto representa para un pueblo pequeño. 

Propone que las autoridades municipales y la Digesett trabajen en conjunto, y así velar porque no se violen los límites de velocidad instituidos en el tráfico de la zona urbana. “Para nadie es un secreto que la Digesett solo se está dedicando a poner multas arbitrarias y abusivas, pero El Seibo no tiene quien lo defienda”, apunta. 

Rocío Castro, quien vive en esta localidad, cuenta que en una oportunidad estuvo a punto de ser arrollada por una patana que salía del sector Los Hoyitos hacia la avenida. 

“Yo iba en una pasola y, a pesar de que aceleré porque venía muy rápido sobre mí, tuve que tirarme al contén para que no me atropellara. Deberían de ponerle atención porque a uno le sucede algo y esos patanistas no se hacen cargo. Están acostumbrados a eso. Ya van varias personas muertas. Eso es un gran peligro, todo el mundo lo sabe”, cuestiona la ciudadana. 

NO ES POSIBLE UNA RUTA 

Para el ingeniero José Rijo es imposible establecer una ruta específica para los camioneros, porque El Seibo no tiene vías de circulación alternas. De manera que desviar estos vehículos por calles secundarias y terciarias, además de los pasos bajos, badenes y casas sería un desastre. Sugiere colocar reductores en la avenida, hasta que se haga una autovía o una avenida de circunvalación. 

“Esos vehículos pesados tienen el inconveniente de no poder orillarse, la carga se balancea a tres cuartos de su inclinación de eje, y esto provoca que puedan volcarse. Por lo que la salida más prudente es tratar de colocar reductores de modo que ellos puedan circular despacio en la ciudad, mientras hagan una vía alterna”, puntualiza el ingeniero. 

Respecto a si el hecho de establecer un horario de circulación resolvería el problema, Rijo dice que por estos realizar todo tipo de carga pesada tienen horarios diversos, lo que complica la situación porque acarrearía pérdidas de tiempo de horas y salidas de los mismos. De modo que insistió en colocar reductores y vigilancia policial para garantizar la prudencia. 

PLANES DE LA ALCALDÍA 

Pedro Hidalgo, encargado de Planeamiento Urbano de la Alcaldía del municipio Santa Cruz

El encargado de Planeamiento Urbano de la Alcaldía del municipio Santa Cruz de esta localidad, Pedro Hidalgo, sostiene que la institución pretende instaurar un horario determinado, y que al movilizarse por el casco urbano no arriesguen la vida de personas ni formen caos en el tránsito. Afirma que desde ese departamento se propuso a la Sala Capitular aprobar una resolución concerniente al tema.

Esta resolución propone la circulación de vehículos pesados de 6:00 de la noche a 7:00 de la mañana, de lunes a viernes y el fin de semana de 12:00 de la noche a 9:00 de la mañana. “Recientemente han estado ocurriendo accidentes donde personas mueren por esta causa, así que decidimos tomar esta medida. Esos choferes conducen de manera temeraria incumpliendo las leyes de tránsito establecidas. La única forma que entendemos se pueden evitar estos hechos es regulando el horario”, señala Hidalgo. 

Explica que en ese orden que ya han informado la situación a los regidores, por lo que dependerá de ellos someter ante el Concejo dicha resolución, debido a que bajo ninguna circunstancia se plantean el hecho de localizar una ruta adecuada, por carecer esta localidad de áreas que lo permitan. Hidalgo hizo un llamado a la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett) a fin de cumplir los requerimientos de tránsito propios de esta índole. 

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