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La Prudencia

Por Vianela Blanco Con los ojos abiertos

La prudencia viene del latín prudentia y es la virtud de actuar de forma justa y adecuada con los demás; es andar con precaución para evitar posibles daños. Prudencia es un término que se emplea como sinónimo de sensatez, mesura, cautela y moderación. Wikipedia, por su lado, sostiene que este valor conlleva el respeto por los sentimientos y la vida del prójimo.

La prudencia nos da la capacidad de pensar, ante cualquier suceso o episodio, sobre las posibles consecuencias que este pudiera acarrear. Este valor es determinante en nuestras existencias, ya que si lo poseemos podríamos hasta salvar vidas y evitar muchos inconvenientes a los demás y a nosotros mismos.

¿Cuántos malos ratos se hubiesen evitado a lo largo de nuestras vidas solamente incorporando este valor a nuestro diario proceder? Pero, como decimos popularmente: “lo que pasó, pasó”. Es poco lo que ganamos con detenernos a pensar en el pasado, ya que no podemos hacer nada para cambiarlo. Todo lo que podemos hacer con los errores cometidos es adquirir experiencia a partir de ellos, usarlos como referencia en nuestro presente e integrar ese conocimiento a nuestras vidas y a las de nuestros hijos.

Esta es una actitud sabía que permitirá que los nuestros sean capaces de afrontar cualquier situación que se les presente, evitando cometer los mismos errores que nosotros, rompiéndose así todo un círculo vicioso; y todo esto gracias al maravilloso valor de la prudencia. La prudencia es un escudo protector en estos tiempos difíciles que vivimos, en los que hay un irrespeto como nunca antes visto hacia los semejantes.

Es lo que vemos a diario en nuestro país con la cada vez más cruda violencia y su secuela de robos, atracos y asesinatos. Y ustedes se preguntarán: ¿qué tiene que ver la prudencia con estos hechos? Claro que tiene que ver bastante, porque muchos de estos hechos pudieron ser evitados o minimizarse sus consecuencias simplemente siendo prudentes: no exhibiendo costosos celulares, tablets, joyerías, dinero y un sin número de artículos de valor a la vista de todos, en lugares peligrosos y, a veces, a entradas horas de la noche.

Seamos sensatos, y si, a pesar de las medidas preventivas, nos llega un mal momento, no pongamos resistencia ni discutamos con los desaprensivos y actuemos con prudencia; esto podría salvarnos la vida: “La prudencia es la compañera que debe ir con nosotros para medir nuestras palabras, examinar nuestros pensamientos y para darle crecimiento a nuestro interior” (Mery Bracho). Será hasta la próxima. Dios les continúe bendiciendo.

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