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La lealtad

Por Vianela Blanco Con los ojos abiertos

El libro Educando en Valores nos trae la siguiente definición de lealtad: “La lealtad es un corresponder, una obligación que se tiene al obtener algo provechoso. Es un compromiso a defender lo que creemos y en quien creemos”. Cuando alguien nos ha dado algo bueno le debemos algo más que un agradecimiento.

Cuando somos leales logramos llevar la amistad o cualquier otra relación a su etapa más profunda. Ser leal es estar con alguien en las buenas y en las malas. La lealtad es la llave para obtener verdaderos amigos y mantenerlos con el pasar de los años. Este valor nos ayudará a madurar y fortalecer cada vez más nuestros vínculos. En este tiempo se pone de manifiesto la gran escasez de lealtad que vivimos. Un ejemplo palpable lo podemos ver en nuestros políticos que cuando su partido no les es útil para sus intereses personales cambian al partido contrario porque éste les da mayor beneficio, y luego, como si esto fuera poco, los ves en los medios despotricando contra el grupo al que pertenecían.

Pero para profundizar en el valor tratado dejemos a un lado nuestra fauna política y trasladémonos a un escenario mucho más edificante, la La razón es que la Palabra de Dios es una fuente inagotable de sabiduría; es la obra más completa sobre la tierra. En Rut 1: 16 y 17 nos encontramos con el siguiente pasaje: “No me ruegues que te deje ni me aparte de ti porque dondequiera que tu vaya iré yo, y donde quiera que vivas viviré yo. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios. Donde tú mueras moriré yo y allí seré sepultada. Traiga Jehová sobre mi el peor de los castigos, sino es sólo la muerte lo que hará separación entre nosotras dos”. Lo que más me llama la atención del relato leído es que Rut no estaba obligada a seguir a su suegra.

Su esposo, el hijo de Noemí, ya había muerto y ni siquiera habían tenido hijos. Incluso la propia Noemí le pidió a Rut que no la siguiera, que volviera a su pueblo y a su familia porque ella no tenía nada que ofrecerle. Pero esto nada le importó a la noble Rut. Ella tenía el sentimiento de lealtad muy arraigado y lo demostró cuando escogió irse con su suegra a un país extraño y adoptar su cultura como propia. ¡He aquí un gran ejemplo de lealtad digno de imitar! Que el Todopoderoso lo bendiga y será hasta la próxima.

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