En buen sentido

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La vida política: Un ciclo inevitable y el retiro
necesario

La vida política de un líder es como la de un toro. Hay un ciclo que tiene un fin inevitable, y cada periodo electoral marca el momento en el cual los políticos son reemplazados, ya sea por razones de salud, vejez o simplemente porque es hora de dar paso a nuevas ideas y perspectivas.

Recuerdo el 31 de mayo de 1996, un día histórico en la República Dominicana, cuando Joaquín Balaguer del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) y Juan Bosch del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), suscribieron el pacto “Frente Patriótico” en respaldo del candidato presidencial peledeístas, Leonel Fernández. Ese día fue un claro ejemplo de cómo esas figuras políticas comprendieron la importancia de unirse en beneficio del país, dejando de lado sus diferencias y del reconocimiento de sus estados físicos, biológicos y
sicólogos, el ciclo de sus vidas, pero también significó un cierre de un periodo
histórico.

Las elecciones generales del 2024 se acercan y es crucial reconocer que la negación como mecanismo de defensa es común en humano, como en aquellos políticos que temen ser desplazados del poder de la posición que ostentan. Sin embargo, es fundamental comprender que la vida política es como una ley física, que sigue una fase de nacimiento y muerte. Llega un momento en el cual el tiempo de algunos políticos ha llegado a su fin.

La resistencia al retiro político es comprensible, ya que implica dejar atrás una vida de influencia y protagonismo. Pero es necesario aceptar que todo tiene un límite, tanto el reloj biológico como lo político. Siempre habrá nuevas figuras y rostros que demanden las circunstancias actuales, y aceptar abrir paso a estas nuevas generaciones de políticos que representen los cambios y desafíos de nuestra sociedad libera y oxigena la vida democrática.

Aquellos políticos que se aferran a la idea de ser el único candidato en las próximas elecciones deben comprender que su tiempo político ha llegado a su fin. Es hora de un retiro feliz y exitoso, en el cual puedan disfrutar de los logros alcanzados y dejar espacio para el surgimiento de nuevas ideas y liderazgos.

Negar esta realidad solo genera daño a la nación y a la democracia misma. La verdadera prueba de la persistencia de un político no se encuentra en su negación de retirarse, sino en su capacidad para reconocer cuándo es el momento adecuado para ceder el puesto a otros. Será en las elecciones de febrero y mayo del 2024 donde los votantes tendrán la oportunidad de decidir quiénes serán sus representantes. El poder está en la mano del soberano, y es él quien determinará el futuro político de nuestra nación.

En definitiva, la vida política de un líder tiene un ciclo y un fin. Es hora de admitir que el tiempo de algunos políticos ha llegado a su término y dar paso a nuevas generaciones que puedan enfrentar los desafíos del presente. La resistencia al retiro solo genera daño, tanto para el político en cuestión como para la nación en su conjunto. Es hora de aceptar la etapa de la vida política y permitir que florezcan nuevos líderes que respondan a las demandas y circunstancias de hoy. En tanto, “váyase en paz, mi compadre, váyase en
paz».