Juramento de Juan Bosch, presidente de la República

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Pues resulta que el quintal de azúcar en el mercado preferencial, se vende a setenta y cinco dólares, por lo que en estos instantes, estoy colocando un precio tope al precio del azúcar de veintidós dólares, para los propietarios de ingenios azucareros, ese excedente será tomado para construir en los bateyes las villas de la libertad, a favor de los trabajadores de las cañas en los Centrales Azucareros Dominicanos.

Todos los concurrentes en la Asamblea Nacional se pusieron de pie, aplaudiendo con sus manos agitadas, como alas, sus mangas en los sacos, en los sacones, en las blusas, en las camisas, y fuera del congreso volaban de alegría los hijos del pueblo que esperaban agua, casa y comida.

El merengue compadre Pedro Juan, sonaba por todas partes, y su sonido armonioso se escuchaba en la mansión presidencial, donde el profesor Juan Bosch, había dispuesto un almuerzo, para los invitados especiales, y para los compañeros del pueblo y del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), que fueron recibidos en los jardines del Palacio, donde degustaron comida típica nacional.

Los invitados especiales fueron acogidos con beneplácitos y agasajados en las fuentes de agua de cocoteros, servidas por los mozos del Palacio, que no permitían que se escanciara una copa sin ser repuesta, con fresca y dulce agua de cocoteros indios, que era la bebida utilizada en el brindis del Palacio, autorizada por el presidente Juan Bosch, en ocasión de las fiestas de su toma de posesión presidencial.

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