Este miércoles 14 de enero, varios gremios de transporte urbano de Lima y Callao realizaron un paro de 24 horas para protestar contra la creciente inseguridad que afecta al sector. Los transportistas denuncian ser víctimas de extorsiones, sicariato y ataques armados, hechos que ponen en riesgo sus vidas.
Desde la madrugada, muchos paraderos amanecieron sin buses formales, lo que obligó a miles de personas a usar combis informales para poder llegar a sus destinos. Distritos como Comas, Carabayllo, San Juan de Lurigancho y Ventanilla fueron los más afectados. Solo algunos alimentadores del Metropolitano y transporte informal intentaron cubrir la demanda.
El vocero de Transportes Unidos, Martín Ojeda, explicó que los gremios esperan la publicación del reglamento de la Ley contra la extorsión y el sicariato, anunciada por el Gobierno. Sin embargo, advirtió que el paro no se levantará hasta que se apliquen medidas concretas para proteger a los conductores.
Ante la situación, el presidente interino José Jerí se reunió con los dirigentes del sector en el distrito del Rímac, junto a varios ministros. Durante el encuentro, prometió que la norma será publicada el sábado 17 de enero y entrará en vigencia el lunes siguiente. También anunció un decreto para sancionar el uso de motocicletas con dos pasajeros, utilizadas frecuentemente en hechos delictivos.
La Policía Nacional del Perú desplegó más de 13 mil agentes bajo el plan “Amanecer Seguro” y puso a disposición buses de emergencia. Además, el Ministerio de Trabajo pidió a las empresas dar tolerancia de hasta cuatro horas en el horario de entrada y priorizar el teletrabajo.
Pese a que el Metropolitano, el Metro de Lima y corredores complementarios funcionaron con normalidad, no lograron cubrir toda la demanda. El paro ocurre en medio de un grave contexto de violencia: en 2025, 56 conductores fueron asesinados y se registraron más de 60 ataques armados, según los gremios.
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