Las autoridades electorales del estado de Río de Janeiro, en Brasil, decidieron cambiar la ubicación de 66 centros de votación que serán utilizados durante las elecciones de octubre. La medida busca garantizar que los ciudadanos puedan ejercer su derecho al voto sin presiones de grupos criminales ni de milicias armadas.
Con este cambio, se espera proteger a alrededor de 188,000 votantes que residen en comunidades donde la delincuencia organizada mantiene una fuerte presencia y podría influir en el proceso electoral.
La decisión fue tomada por el presidente del Tribunal Regional Electoral de Río de Janeiro, el magistrado Claudio de Mello Tavares, luego de recibir un informe preparado por un grupo especializado en seguridad e integridad electoral. Este equipo está integrado por representantes de la Justicia Electoral y organismos de inteligencia de las fuerzas de seguridad.
El análisis identificó varias zonas consideradas de alto riesgo, donde organizaciones criminales o milicias ejercen control sobre el territorio. Para evitar cualquier tipo de intimidación o manipulación durante las votaciones, las autoridades optaron por trasladar esos centros a lugares más seguros.
Los nuevos puntos de votación serán instalados fuera de las áreas dominadas por bandas delictivas o grupos armados. Además, se escogieron lugares que no estén en medio de territorios disputados por organizaciones rivales y que queden lo más cerca posible de los centros originales, con el fin de facilitar el acceso de los electores.
Las autoridades brasileñas aseguran que esta iniciativa forma parte de los esfuerzos para fortalecer la transparencia del proceso electoral y garantizar que cada ciudadano pueda votar de manera libre, segura y sin temor a presiones externas.
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