Fuera del aire

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Semáforo en Cabeza de Toro: la verdadera historia

(Por Fernando Placeres). Al inicio de la actual temporada ciclónica y siguiendo las instrucciones de la Dirección Nacional de Socorro de la Cruz Roja iniciamos un recorrido por las áreas más vulnerables de Verón y Bávaro. Al llegar a la calle secundaria que conecta la avenida Barceló con el Bulevar Turístico nos encontramos con una brigada de la Junta Municipal, liderada por el director distrital, que había salido a supervisar y limpiar algunos tramos con tendencia a inundarse.

Nos detuvimos a colaborar, conscientes de que para esa semana se anunciaba una tormenta tropical que amenazaba con impactar el país. Mientras avanzábamos en esas lides, y ubicados ya en el cruce de Cabeza de Toro, frente a los tanques que las autoridades de Politur y Digesett habían colocado años antes, con la intención de evitar accidentes, el director nos expresó su preocupación por el alto número de colisiones que se estaban produciendo en ese tramo debido a que motoristas y hasta algunos vehículos pesados movían los tanques y se metían en vía contraria.

La comunidad de Cabeza de Toro también había solicitado al Cabildo buscar una solución puesto que el cierre de la entrada había mermado sus actividades económicas. Es en ese contexto que surge la opción de gestionar la colocación de un semáforo, considerando que 53 personas habían perdido la vida antes del cierre y la opción de los tanques tampoco estaba funcionando.

Quedamos con el director en reunirnos esa tarde e invitar a la Digesett y otras autoridades para tratar de buscar una solución en lo que se lograba que el Ministerio de Obras Públicas dispusiera de los fondos necesarios para construir un paso a desnivel.

Con la intención de colaborar, y bajo la coordinación de la Junta Municipal, hicimos contacto con algunos ciudadanos que habían expresado su disposición de aportar y esa misma tarde se depositaron los fondos. Al cabo de algunas semanas el semáforo ya estaba funcionando. Han sido muchas las felicitaciones y ventajas.

La comunidad de Cabeza de Toro ya no está cerrada, la terrorífica escena de los vehículos metiéndose subrepticiamente ha desaparecido y, aunque queda mucho trabajo por hacer en cuanto a señalizaciones y concientización de los conductores, el penoso espectáculo de los horribles tanques fue superado al tiempo que el riesgo mayor de accidentes mortales ha disminuido.

Pero no todo ha sido positivo, también se han suscitado algunos accidentes por irrespeto a la luz roja y desconocimiento de algunos conductores. Lo que obliga a pensar en reforzar las señalizaciones y quizás colocar reductores.

Pero también hemos visto con sorpresa cómo un puñado de críticos repentinos, liderados por dos páginas digitales locales, han lanzado una campaña irracional atribuyendo la obra “a las aspiraciones políticas de un comunicador” y al supuesto “deseo de protagonismo de las autoridades municipales”.

Bien lo dijo Simón Bolívar cuando le preguntaron a cambio de qué luchaba: “…a cambio de la ingratitud de los hombres”, respondió el libertador. Las obras, con Dios delante y el apoyo de tanta gente buena continuarán, así que los críticos inoperantes que compren suficiente tinta porque, tal como ha ocurrido durante los últimos cincuenta años, nada detendrá el verdadero progreso de la zona.

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