Estocada mortal 

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LA ROMANA. Ría Romana, mejor conocido como Río Salado, desemboca en el mar Caribe y es un afluente acuífero con un potencial turístico de valor incalculable. Su desarrollo turístico y pesquero permitiría a los comunitarios de la localidad, que lleva el mismo nombre, y a la ciudad percibir ingresos, crear más fuentes de empleos y un mayor dinamismo económico. 

Y sobre todo, sería un referente en toda la provincia y la zona Este como lugar de esparcimiento y recreación para todos los romanenses y visitantes de otras ciudades del país y el exterior. 

Lamentablemente, esa oportunidad gratuita que brinda la naturaleza no ha sido aprovechada por las autoridades municipales, legislativas y aquellas instituciones que pertenecen al Estado, pues no han podido ponerse de acuerdo para que juntos se enfoquen en la solución medioambiental y el futuro desarrollo turístico de este pulmón natural. 

Ría Romana goza de un caudal abundante y tranquilo con manglares, un manantial natural y una fauna activa, pero todas esas y otras bondades están siendo perjudicadas por la contaminación de ocho cañadas que desembocan en el río, cada una aportando aguas negras y desechos sólidos, que provienen de la parte alta de la ciudad por la calle Francisco Richiez Ducodray. Estos vertidos solucionan el drenaje pluvial de gran parte de la ciudad, pero a la vez contamina el afluente. 

Basura en la ribera del río.

Otra causa no menos perjudicial es la producida por las más de 2 mil familias que crearon un asentamiento en las riberas, las cuales vierten aguas residuales, la contaminación de las cocinas, los fregaderos y los baños descargan la materia fecal por medio de tuberías hacia el río. 

Las riberas del río y los manglares lucen arropados de todo tipo de desechos sólidos, tales como plásticos, muebles, colchones, lanchas y botes abandonados, algunos atraídos por las corrientes marinas y otros depositados por residentes en el lugar, a causa de no tener un servicio de recogida de basura eficiente y tampoco un sistema de drenaje sanitario para la recolección de dichas aguas. 

SOLUCIONES Y DESARROLLO 

La directora del Consejo de Desarrollo Estratégico de La Romana, Lorena Hernández Valencia, plantea una se rie de soluciones basadas en estudios realizados por profesionales y técnicos medioambientales que arrojan cifras y porcentajes alarmantes. Según dice esta problemática no solo afecta al río, sino que también representa un impacto negativo, pues alcanza toda la costa del litoral del mar Caribe y llegan hasta la Isla Catalina. 

Basura y plásticos atrapados en manglares.

Según Hernández los estudios microbiológicos realizados comprueban la contaminación de las aguas con bacterias Escherichia coli (E.coli), enterococcus faecalis o coliformes totales, además de que pueden existir otras bacterias como salmonela, que es producida por aguas residuales y las heces fecales, lo que puede perjudicar la salud de la piel, ojos y órganos del cuerpo humano de niños, jóvenes y adultos que se bañan en el río contaminado. 

Hernández propone la educación a la población y la concientización para que cuiden el río, también la implementación de una malla con tecnología de ondas en la desembocadura del mismo, para que contenga todos los desechos sólidos y plásticos, además la construcción de estructuras sépticas que almacenen las aguas residuales y luego sean procesadas en una planta de tratamiento. 

Alberto Pujols, especialista medioambiental y arquitecto paisajista, afirma que la problemática de la contaminación del río es muy compleja, porque consta de varios años atrás en los que ninguna autoridad ha querido resolverlos. El ambientalista dice que esto ha permitido asentamientos de personas en la zona, sin que tuvieran las condiciones adecuadas para por lo menos resolver los servicios y básicos medioambientales. 

“Las cañadas que desembocan en el río lo contaminan y ponen en riesgo la biodiversidad marina que hay en la Ría Romana y del mar Caribe, hasta llegar a la Isla Catalina que es una zona de área protegida y que a su vez recibe cada día una gran cantidad de turistas”, enfatizó Pujols. 

El ambientalista también sostiene que esa contaminación perjudica a los arrecifes de la isla y que algunas especies marinas confunden el plástico con alimentos, por lo que en muchas ocasiones se asfixian al consumir esos desechos. Manifiesta que este es un problema serio que ha costado mucho trabajo corregir, esto a causa de la falta de voluntad de las autoridades. 

Sugiere que se construya una solución habitacional en otro lugar, como se hizo en Santo Domingo con los residentes de La Barquita, para trasladar las familias que viven en lecho del río y de esa forma comenzar a sanearlo. 

ATRACTIVO TURÍSTICO CONTAMINADO 

Cañada con desechos sólidos.

El ambientalista Alberto Pujols propone convertir el lugar en un atractivo turístico para locales y para los miles de turistas que vienen en los cruceros a conocer La Romana. “Mira todas las ciudades del mundo que tienen un cuerpo de agua que las atraviesa viven de frente al río o al mar, pero aquí vivimos a espalda y no aprovechamos eso para hacer hoteles, restaurantes, góndolas para paseos, embarcaciones con restaurantes, y convertir al río en una pequeña Venecia. Vender al turista La Flor del Este como una ciudad romántica”, sostuvo el especialista. 

“Estamos desperdiciando una zona ecoturística que se puede desarrollar con la construcción de un malecón o boulevard, y recorrer todo el lecho del río con paseos en lanchas, observando los manglares, especies marinas y las aves,” expresó la directora del Consejo de Desarrollo Estratégico de La Romana, Lorena Hernández Valencia, pero afirmó que para eso se necesita intervención del Estado y de inversión privada. 

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