LA ROMANA. La Ley 63-17 de Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial precisa que los menores de edad no pueden conducir vehículos de motor sin una licencia y, además, deben contar con la autorización por escrito de sus padres. A partir de los 16 años de edad y con una cédula de menor, el adolescente, acompañado de sus padres y una carta de autorización, puede solicitar el carnet de aprendizaje, que le permitirá conducir, siempre y cuando esté acompañado de una persona adulta con licencia de conducir vigente.
Ninguna de las observancias descritas más arriba es cumplida por una gran cantidad de menores de edad que transitan por las diferentes vías de la ciudad de La Romana, de manera especial en pasolas y motores. A diario se puede observar cómo cientos de adolescentes están conduciendo vehículos de motor.
De manera más visible se puede notar a aquellos menores que son utilizados como «deliveris» de colmados, y otro gran número que sale a realizar diligencias personales; además, otro gran número va a las escuelas, colegios y liceos con 2 y 3 personas a bordo, y a veces más.
Esta mala práctica pone en peligro, primero, a los mismos menores y a las demás personas que se desplazan por las calles a pie o en otros vehículos, poniendo en riesgo sus vidas. En ese sentido, el director Regional Este de Digesett, coronel Juan Manuel Febles Reyna, expresó que esta mala práctica está prohibida en la ley 63-17. El director aseguró que, inmediatamente un agente detecta a un menor conduciendo, es detenido y de inmediato llaman a la fiscal del Tribunal de Niños, Niñas y Adolescentes (NNA) para que localicen a sus padres.
Aseguró, además, que esta situación constituye un peligro para todos. También mencionó que es una irresponsabilidad de los padres del menor permitirles conducir y prestarles los motores. Añadió que, en los próximos días, estarán visitando las escuelas para impartir charlas de orientación a los adolescentes, acompañado de la fiscal Ivelise Gabriel del Rosario.
En ese mismo tenor, la Procuradora Fiscal de Tránsito, María Magdalena Polanco, expresó que no son muy frecuentes los casos que llegan a su despacho sobre accidentes que involucren a menores conduciendo, pero los que han llegado, los envía al tribunal de menores.
Sostiene que es una irresponsabilidad de los padres, ya que los menores no tienen el conocimiento ni la experiencia para conducir vehículos de motor.
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