HIGÜEY. En La Altagracia, al menos un 12 % de los niños y adolescentes está vinculado a labores agrícolas en plantaciones de caña, arroz y otros cultivos, según una encuesta de World Vision (marzo 2025). La cifra coloca a la provincia como la segunda más preocupante del país, solo por detrás de San Cristóbal. El dato contrasta con los esfuerzos que realiza la Dirección Nacional contra el Trabajo Infantil, dependencia del Ministerio de Trabajo, cuyo director provincial, José Francisco Otáñez Santos, reconoció que la práctica persiste en bateyes y comunidades rurales de Nisibón, donde se realizan levantamientos y operativos de seguimiento.
“Estamos realizando esfuerzos con la finalidad de combatir y erradicar a su mínima expresión el trabajo remunerado que hacen los niños en las distintas comunidades rurales de La Altagracia, sobre todo en plantaciones sembradas de caña de azúcar, arroz y otras zonas agrícolas”, explicó Otáñez Santos. De acuerdo con estadísticas del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) (junio 2025), el 3.8 % de los niños dominicanos trabaja, y el rango de 5 a 11 años concentra la mayor incidencia (5.4 %). Las zonas nos de padres vivos.
Esa problemática corresponde al Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (Conani), aunque en la práctica persiste sin soluciones claras. La encuesta de World Vision también revela que cuatro de cada diez padres recurren al castigo físico o psicológico como método de corrección. A nivel nacional, el 63.5 % de los niños entre 1 y 14 años ha sido sometido a métodos violentos de disciplina en sus hogares, un patrón que se repite sin distinción entre zonas urbanas y rurales.
HISTORIAS QUE REFLEJAN LA CRISIS
En Higüey, dos adolescentes de entre 10 y 13 años fueron arrestados tras robar dos botellas de vino en un colmado del sector Savica. Relataron que sus padres los obligaban a limpiar zapatos en las calles y entregar el dinero íntegro. Cuando no cumplían con la cuota impuesta, recibían maltratos físicos. “Si no entregábamos lo que pedían, nos daban una pela sin contemplación”, contaron. La combinación de pobreza, violencia doméstica y falta de políticas de protección efectivas mantiene a cientos de menores de La Altagracia atrapados en un ciclo de trabajo infantil y abandono social. rurales muestran el nivel más alto de vulnerabilidad (5.9 %), frente al 3.4 % en áreas urbanas.
POBREZA Y ABANDONO
En Higüey, padres en condiciones de pobreza extrema envían a sus hijos a cortar caña, sembrar arroz o realizar oficios menores para aportar al sustento diario. Aunque el organismo gubernamental solo interviene en casos de trabajo remunerado de menores de 14 años, Otáñez admite que existen situaciones que responden más a las necesidades económicas de las familias que a la explotación laboral organizada. Otro frente de preocupación lo representan los niños que deambulan en las calles, lustrando zapatos o mendigando, muchos de ellos huérfanos de padres vivos. Esa problemática corresponde al Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (Conani), aunque en la práctica persiste sin soluciones claras.
La encuesta de World Vision también revela que cuatro de cada diez padres recurren al castigo físico o psicológico como método de corrección. A nivel nacional, el 63.5 % de los niños entre 1 y 14 años ha sido sometido a métodos violentos de disciplina en sus hogares, un patrón que se repite sin distinción entre zonas urbanas y rurales.
HISTORIAS QUE REFLEJAN LA CRISIS
En Higüey, dos adolescentes de entre 10 y 13 años fueron arrestados tras robar dos botellas de vino en un colmado del sector Savica. Relataron que sus padres los obligaban a limpiar zapatos en las calles y entregar el dinero íntegro. Cuando no cumplían con la cuota impuesta, recibían maltratos físicos. “Si no entregábamos lo que pedían, nos daban una pela sin contemplación”, contaron. La combinación de pobreza, violencia doméstica y falta de políticas de protección efectivas mantiene a cientos de menores de La Altagracia atrapados en un ciclo de trabajo infantil y abandono social.
![]()


