Por: Limber Ramírez Díaz
La Romana. Las historias redactadas a partir de este reportaje periodístico relatan y muestran algunas de las fallas y vacíos que presentan los servicios de salud mental y también en la parte educativa, donde madres y familias de La Romana no saben qué hacer con hijos que son aislados por el sistema, además de que sus derechos a la salud y a la educación son vulnerados.
Estos casos tienen a las familias al borde del colapso, sin que el Estado ofrezca una respuesta rápida y efectiva a su problemática. Iniciaremos describiendo la triste realidad de una madre que lucha por rescatar a su hija, la cual sufre de esquizofrenia.
Esta difícil situación la ha llevado a vivir en casa de una hija, porque la joven afectada de salud amenaza constantemente a su madre, a otros miembros de la familia y a los vecinos, además de ocasionarles golpes.
La esquizofrenia es un trastorno cerebral grave que afecta la forma en que una persona piensa, siente y se comporta, llevando a una desconexión con la realidad.
Algunos de sus síntomas son alucinaciones, delirios, habla desorganizada, dificultades para concentrarse, pensar con claridad y sentir emociones, entre otros.
Por motivos de privacidad, el nombre real de la madre de la joven afectada será sustituido por Mara Guillen, un nombre ficticio.
Guillen, de 56 años, describe que desde 2009 su vida comenzó a cambiar, ya que su hija, ahora de 30 años y que siempre ha vivido con ella, poco a poco fue modificando su comportamiento.
Guillen afirma que su hija siempre fue una estudiante excelente, destacada y premiada en competencias de Ciencias Matemáticas en la región Este. No fue hasta un día que, al salir a trabajar y dejar a su hija leyendo un libro, regresó y la encontró en el mismo lugar y en la misma página.
Desde entonces, su vida y la de sus demás hijos ha cambiado, porque la joven enferma no deja de romper objetos en la casa y su entorno, además de agredir a su madre y a vecinos.
Guillen sostiene que en varias ocasiones ha tenido que acudir al hospital por golpes, fracturas y heridas recibidas.
El comportamiento de su hija se ha agravado más en los últimos tres años, hasta el punto de agredir a personas en la calle; recientemente, persiguió a un niño del sector Villa Real para maltratarlo, y solo la rapidez del menor evitó una tragedia.
Las amenazas han llegado al extremo de que la joven le dice a su madre que matará a ella y a sus hermanos, lo que obligó a Guillen a abandonar la casa, dejando a la hija sola con asistencia mínima desde la vivienda contigua.
La madre ha recurrido a todos los medios posibles para garantizar la salud de su hija y la suya propia, colocando rejillas y medidas de seguridad, pero el descontrol persiste: la joven rompe ventanas, puertas y todo a su paso, sin que su madre pueda detenerla.
Ayuda de las autoridades de salud
Guillen valora que ha recibido cierta asistencia en medicación y psicología, pero la situación ha empeorado en los últimos tres años.
Ha notado que los fármacos no están surtiendo efecto, a pesar de que los médicos duplicaron las dosis. Lo más difícil, asegura, es que en La Romana no existe una Unidad de Intervención en Crisis Psiquiátrica para Adultos.
“Fui a la Gobernación y a la provincial de Salud, pero me refirieron al seguro (Hospital Arístides Fiallo Cabral). Me atendieron bien, pero la agresión sigue, y todos los días ella está más peligrosa.
Lo que me dicen es que no tienen dónde internarla, solo me dan los medicamentos para que yo se los dé en la casa, y también tengo que comprar otros muy costosos”, expresó la perturbada madre.
![]()


