Proyecciones para una adecuada gestión costera en el desarrollo turístico de Miches

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MICHES, EL SEIBO. (Gustavo Germán/Especial para El Tiempo). Desde mediados de la primera década del 2000, con las primeras diligencias del Grupo Cisneros para el desarrollo de su proyecto Tropicalia, que marcó el inicio del desarrollo turístico en el destino de Miches, y hasta la fecha, con la conformación de la Asociación de Hoteles y Turismo El Seibo-Miches PROMICHES, no hay una preocupación que genere mayor consenso entre los hoteleros, que salvaguardar el privilegiado estado de los recursos naturales que posee el destino de Miches.

No en vano esta es una de las diez inversiones prioritarias que contiene el Acuerdo Público-Privado para el Desarrollo Turístico de Miches, firmado el pasado mes de marzo por el presidente Luis Abinader y los ministerios involucrados, con el sector privado que encabeza las inversiones hoteleras e inmobiliarias en el destino de Miches, compuesto por seis proyectos para los próximos tres años, que suman 3,500 habitaciones y más de 1,600 unidades residenciales.

Con una extensión costera de aproximadamente doce kilómetros, entre la desembocadura del rio Jovero y el caño Celedonio, Playa Esmeralda exhibe un privilegiado estado de conservación ambiental, que proyecta una imagen de intimidad y exclusividad. Esta situación, casi de unicidad, ha promovido la inversión de grupos empresariales sólidos y empresas de gran prestigio internacional, que buscan diferenciar la oferta turística a partir de una propuesta de lujo, sostenibilidad ambiental e inclusión social.

La manera en que se pretende asumir la tarea de conservación del principal área de desarrollo hotelero e inmobiliario de Miches, de Playa Esmeralda, puede ser considerada innovadora y un ejemplo de lo útil que resulta contar en Miches con inversionistas que aporten su vasta experiencia con la finalidad de desarrollar un modelo turístico distinto, que practique el respeto ambiental y la inclusión social ordenada, no desde las relaciones publicas sino desde la estrategia de negocio misma, para convertirlo en un factor diferenciador y, por tanto, de competitividad.

Requiere, además, de un sector público presente, con la capacidad de tomar decisiones a tiempo y de aportar toda su capacidad técnica para buscar soluciones creativas a problemas que no tienen una respuesta simple. Mucho más cuando tratamos de gestionar el impacto futuro y multidimensional del desarrollo.

Toca, pues, proyectar los distintos escenarios a los que nos enfrentaremos en los próximos cinco y diez años, y definir qué acciones debemos evitar, modificar o compensar, a tiempo, para eliminar el riesgo de un severo e irreversible impacto ambiental en este espacio objeto de desarrollo turístico.

PRIMER GRAN RETO: LA COMUNICACIÓN

Solamente dentro del tren gubernamental al menos una decena de instituciones públicas tienen prerrogativas conferidas por la Ley o por sus reglamentos orgánicos, que impactan la gestión marítima y costera: Ministerio de Turismo, Ministerio de Medioambiente, Armada Dominicana, Policía Turística, Ministerio de Obras Públicas, Ayuntamientos, Distritos Municipales, Autoridad Portuaria, Consejo de Pesca y Agricultura, Centro de Operaciones de Emergencias, entre otros. Cada una de estas instituciones con distintas agendas y prioridades, distintos niveles de presencia a nivel local y distintos presupuestos.

Para que pueda funcionar cualquier plan de manejo costero, el primer paso debe ser la coordinación de las voluntades representadas por cada una de esas instituciones, y el establecimiento de una estructura de comunicación y participación en las decisiones que afectan el espacio costero que se pretende gestionar.

MESA DE GESTIÓN PÚBLICO-PRIVADA DE PLAYA ESMERALDA

Desde PROMICHES esta tarea empezó en el mes de febrero, con la propuesta de conformación de la Mesa de Gestión Público-Privada de Playa Esmeralda, que tendría la tarea de diseñar los reglamentos, regulaciones y planes necesarios para garantizar que el desarrollo turístico del espacio costero observe un absoluto respeto por los recursos naturales de la zona, tutelando la puesta en valor turístico del espacio con énfasis en aspectos como: clasificación de las zonas de playa; mejora de los accesos (incluyendo accesos públicos de playa); manejo de residuos sólidos; desarrollo de infraestructuras costeras; calidad de las dunas y la vegetación costera; recuperación de los corales; conservación de mangles; monitoreo y protección de tortugas marinas; seguridad; servicios (parqueos y baños fuera de las dunas); comercialización de la oferta comunitaria o mercado artesanal; entre otros aspectos básicos para la correcta y oportuna gestión costera.

EL INVOLUCRAMIENTO COMUNITARIO ES INDISPENSABLE

Es muy importante que las distintas entidades del sector turismo a nivel local, estén involucradas desde el momento de la planificación en este esfuerzo. Por esta razón se ha mantenido comunicación abierta y permanente sobre el tema con el Consejo Turístico Miches, integrado hasta el momento por once asociaciones, empresas tour-operadoras, hoteles y restaurantes de Miches, de modo que se garantice el empoderamiento comunitario de una iniciativa que impacta en la vida de todos, y que debe servir de ejemplo para el manejo de todos los espacios puestos en valor turístico en el destino.

PLAN DE MANEJO COSTERO INTEGRAL

A partir de la conformación de la mesa de gestión, el plan propone identificar la situación ambiental de Playa Esmeralda, mediante un inventario ambiental y un estudio de vulnerabilidad frente al cambio climático. Este estudio deberá basarse en la realidad actual y proyectada del destino, a cinco y diez años, tomando en cuenta el impacto integral de todos los desarrollos sobre la zona, más que el impacto individual de cada uno de los proyectos. A partir de este estudio se diseñaría el plan de manejo costero integral, con los distintos componentes mencionados anteriormente, mismos que la mesa de gestión tendría la responsabilidad de ejecutar en los próximos años. Adicionalmente, se promovería el establecimiento de las regulaciones y normativas pertinentes.

Este es un gran ejercicio de proyección de riesgos futuros que permitirá tomar las decisiones necesarias para la construcción del destino, más allá de los discursos motivadores y el anhelo estéril. De esta forma auguramos un desarrollo turístico ordenado en Miches, capaz de integrar los recursos naturales y la oferta comunitaria disponibles en la zona, en la oferta turística que se está organizando, y así, ponerla a disposición de locales y extranjeros, y que estos puedan conocerla, entenderla, disfrutarla y protegerla.