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Escuelas de Villa Hermosa y Guaymate inician el año escolar entre abandono y precariedades

Por Limber Ramirez

LA ROMANA. El inicio del año escolar 2025-2026 en los municipios Villa Hermosa y Guaymate está marcado por graves deficiencias en varias escuelas, desde daños estructurales hasta obras paralizadas por más de una década. En Villa Hermosa, el Centro Educativo Joaquín Amparo Balaguer Ricardo, en Villa Zorrilla, presenta filtraciones, grietas en las paredes, desprendimiento de materiales, pisos dañados y falta de señalización de emergencias.

Un informe del Cuerpo de Bomberos y la Defensa Civil certificó que la infraestructura no es apta para impartir docencia. Padres, maestros y estudiantes protestaron la semana pasada exigiendo la intervención inmediata del plantel, que además se inunda en días de lluvia por falta de filtrantes, aceras y contenes. Otra obra paralizada es la escuela de Comajón, con más de 12 años sin avances, lo que obliga a los niños a trasladarse a sectores lejanos.

Similar situación ocurre en la escuela de Villa Real, cuyos trabajos iniciaron hace tres años y solo cuentan con la verja perimetral y una zapata, dejando a los estudiantes sin opciones cercanas. En Pica Piedras, la demanda es por una nueva escuela, ya que la Emma Balaguer solo tiene cuatro aulas y llega hasta 3ro. de primaria. El panorama también es crítico en la escuela Concepción Bona, donde un incendio destruyó varias aulas.

De manera provisional se levantaron 10 espacios en poliestireno y PVC, con techos de aluminio, pero los maestros denuncian que el calor es insoportable y que cada aula aloja hasta 40 alumnos. A esto se suma la falta de comedores escolares en centros como Juan Pablo Duarte, Politécnico Luis Heriberto Payán, Griselta Moreta, Joaquín Balaguer, Concepción Bona y Emma Balaguer, además de la escasez de personal de apoyo por los bajos salarios. En Guaymate, la escuela Hicayagua fue demolida hace años y aunque la reconstrucción se retomó este año, avanza lentamente.

Los estudiantes fueron reubicados en aulas provisionales y otros centros. En los bateyes la situación es más precaria: planteles de dos aulas en madera y zinc, sin comedores, canchas ni baños adecuados. Además, al no ofrecer secundaria, los adolescentes deben recorrer kilómetros entre cañaverales para llegar a liceos distantes, exponiéndose a atracos.

En la comunidad de La Noria, la escuela La Parcela solo cuenta con tres aulas —dos de block y una improvisada— y carece de comedor, baños en condiciones y personal administrativo suficiente. Los estudiantes que pasan a secundaria deben trasladarse hasta Cumayasa, por caminos polvorientos y en mal estado. El inicio de clases en estos municipios evidencia un sistema educativo golpeado por la falta de planificación y el abandono de obras que hoy condenan a cientos de niños a estudiar en condiciones indignas.

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