El agua es capaz de producir ciertos estímulos sobre la piel

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VERÓN.- Además de para paliar la sed, este líquido es necesario para el funcionamiento de los órganos vitales y para conservar una piel hidratada, proporcionando turgencia y permitiendo los intercambios metabólicos.

En primer lugar, es esencial para mantener una piel hidratada y suave. En la capa más interna de la piel, la dermis, se encuentra un reservorio de agua que le proporciona turgencia y permite los intercambios metabólicos.

Cuando no se ingiere suficiente agua, el organismo utilizará ese agua contenida en la dermis para mantener el nivel de líquidos necesario en los órganos vitales dejando una piel deshidratada, lo que se traduce en un aspecto externo opaco y con falta de tonicidad.

Además, el agua es capaz de producir ciertos estímulos sobre la piel, actuando sobre los receptores cutáneos. Es decir, el simple hecho de sumergirse en el agua produce modificaciones en el organismo debido al factor de empuje y a la presión hidrostática; esto afecta a todos los órganos, aparatos y sistemas del organismo, incluida la piel que es el órgano receptor por excelencia de esta sustancia.

Ciertas técnicas de presión, como chorros y duchas, ayudan a estimular la piel y producen efectos vivificantes que harán que luzca mucho más saludable  y tersa. Si además, el agua se aplica a diferentes temperaturas se obtienen efectos térmicos y tonificantes, especialmente cuando se aplican bajas temperatura.

Además, algunas aguas termales son descongestivas, sobre todo las de baja mineralización, ricas en calcio y magnesio. Es por esto que frecuentemente se recomiendan en pieles con tendencia al enrojecimiento y la irritación, para refrescar y calmar.

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