¿Cuál es el asombro?

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La detención del diputado oficialista por la provincia de Santiago de los Caballeros, Miguel Andrés Gutiérrez Díaz, volvió a prender las alarmas en la sociedad dominicana, cual si se tratara del primer caso que desnuda la narco política en nuestro país.

Un simple arqueo a los voluminosos ingresos y bienes suntuosos de este legislador, hubiera bastado para no esperar a que Estados Unidos alertara que algo no andaba bien.

Pero no fue así. Fue necesario que una vez más las agencias de investigación estadounidenses nos recordaran que, no obstante tener una Ley de Partidos, Agrupaciones y Movimientos Políticos, nuestro sistema de partidos carece de mecanismos idóneos para saber quiénes son realmente las personas que militan en esas organizaciones.

Y menos cuidado han mostrado los partidos políticos para ceder candidaturas a gente que ponen en duda la transparencia y credibilidad de las cúpulas partidarias. La promulgación de la Ley 33-18 buscaba, justamente, poner frenos a la entrada de dinero sucio en las actividades político-partidarias, y sobre todo evitar el financiamiento de campañas electorales.

Con la vigencia de esta legislación se pretendía caer en la desgracia que hoy viven otros países, donde los narcotraficantes y mafiosos de toda calaña asumen los partidos políticos como fuente de inversión de capitales espurios, a cambio de
impunidad y libertad para poder operar a sus anchas.

Las organizaciones políticas como garantes de primer orden de la democracia no pueden darles cabida a personajes de dudosa reputación. Pero este y otros casos demuestran que los partidos no cuentan o no les interesa tener una herramienta que les permita detectar la vida oscura de sus miembros, antes de abrirles las puertas para que formen parte de sus estructuras.

Las instituciones que en este contexto deben fungir como órganos de control, también tienen una cuota de responsabilidad. ¿Por qué si la Junta Central Electoral tenía conocimiento de las irregularidades en la declaración de ingresos y egresos de precampaña presentada por Gutiérrez Díaz en el 2019, no objetó de inmediato su candidatura?

Invocar excusas para justificar debilidades, no sirve de nada si persisten las fallas de origen. Lo mejor es buscar correctivos.