La cantidad de adultos que ahorran a través de cuentas bancarias o plataformas móviles ha registrado su mayor crecimiento en más de una década, según el informe Global Findex 2025 del Banco Mundial. Este repunte marca un paso hacia la inclusión financiera global, especialmente en países de ingresos bajos y medianos, donde millones de personas comienzan a aprovechar herramientas formales para proteger su futuro económico.
De acuerdo con el informe, el 40 % de los adultos en economías en desarrollo ahorró en una cuenta financiera en 2024, un aumento de 16 puntos porcentuales desde 2021. La adopción masiva de cuentas de dinero móvil —impulsada por la expansión de los teléfonos inteligentes— fue un factor determinante: el 10 % de los adultos ahorró mediante estas plataformas, duplicando el nivel registrado hace cuatro años. “La inclusión financiera tiene el potencial de transformar vidas y economías completas.
Pero debe estar acompañada de marcos sólidos, acceso a tecnología y protección al consumidor”, señaló Ajay Banga, presidente del Grupo Banco Mundial, quien subrayó el papel que juegan las identidades digitales, sistemas de pagos modernos y transferencias sociales digitales como pilares de este cambio. En América Latina y el Caribe, el informe destaca que alrededor del 70 % de los adultos ya posee una cuenta financiera, y más de la mitad realiza operaciones digitales a través de su teléfono o tarjeta.
Este avance ofrece acceuna oportunidad histórica para bancarizar a sectores previamente excluidos, como mujeres, trabajadores informales y comunidades rurales. Bill Gates, presidente de la Fundación Gates —organización que apoya la base de datos Findex—, afirmó que se trata de “una prueba concreta de que invertir en sistemas financieros inclusivos y conectividad digital genera resiliencia y oportunidades, especialmente para quienes históricamente han estado marginados del sistema financiero formal”.
A nivel global, el 77 % de las mujeres ya tiene acceso a una cuenta, en comparación con el 81 % de los hombres. En países de bajos y medianos ingresos, la titularidad femenina casi se duplicó, del 37 % en 2011 al 73 % en 2024. Este progreso refleja esfuerzos dirigidos a eliminar barreras sociales, culturales y tecnológicas que impedían la autonomía financiera de las mujeres.
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