Bitácora de una odontopediatra

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El peligro de lo barato, las ofertas y los 2×1 en odontología

A todos nos gusta poder encontrar un buen especial. Que el dinero que invertimos en un artículo o servicio sea aprovechado de la mejor manera. De hecho, en fechas como la de la costumbre extranjera -adoptada por nosotros-, el famoso “Black Friday” estamos ansiosos por adquirir cuánto artículo “en oferta” nuestro bolsillo permite. Pero, ¿qué pasa cuando aspiramos a obtener estos descuentos en servicios de salud y no en productos con una vida útil? ¿Qué pasa cuando ponemos nuestra salud bucal en manos de una oferta?

Lo primero es que aplicamos un descuento a la calidad del servicio. Segundo, se aplica el descuento a la calidad de los materiales usados; tercero, aplicamos el descuento a la capacidad del profesional. ¿En qué se traduce todo esto? que obtendrás exactamente lo que pagaste.

Una atención a la carrera, poco o nulo seguimiento, materiales de segunda, protocolos de esterilización dudosos. No es cierto que, sin cubrir gastos operativos, un odontólogo colocará implantes, o brackets de calidad a nadie. Es simplemente publicidad engañosa.

La odontología es una ciencia de la salud igual de importante y valiosa que cualquier rama de la medicina. Los dientes son órganos del cuerpo que cumplen funciones importantes en nuestra calidad de vida. Debemos como pacientes darles su valor tanto a los dientes que tenemos, como a los tratamientos que podemos llegar a necesitar.

De igual forma, como odontólogos, debemos ser respetuosos con nuestros pacientes, ofrecer tratamientos reales, con costos reales, con ética, materiales correctos, sin escatimar esfuerzos ni recursos, y realizando aquellos tratamientos para los que sí está entrenado, por algo existen las especialidades, tanto en medicina como en odontología.

Viéndolo desde el punto de vista de un establecimiento comercial: Black Friday o no, los costos para realizar los tratamientos dentales no fluctúan y mucho menos tienden a la baja. Los honorarios de quien hace los tratamientos tampoco, a menos que realice tratamientos para los que no está entrenado. En ese caso, sí se puede aceptar cobrar menos. Entonces ¿cómo se logra ofrecer tratamientos a bajo precio o gratis? ¿cómo se colocan brackets prácticamente a nada? ¿Y qué tal los implantes?

Para lograr un descuento en un servicio de salud, algo se debe sacrificar para poder cumplir con la supuesta oferta. Tiempo, calidad de los materiales, capacidad del clínico.

El viejo adagio de “lo barato sale caro” aplica perfectamente en estas ofertas. Es por esto, que meses después, los odontólogos que no ofrecemos este tipo de ofertas, recibimos pacientes con tratamientos que fracasaron, con una planificación incorrecta y encima una inversión de tiempo y dinero realizada. Y, en el mejor de los escenarios, no llegan con dolor.

Así como no vas al cardiólogo en Black Friday, buscando un 2×1 en cirugías de corazón, ni al oftalmólogo para operar cataratas, 2 ojos al precio de 1, no pongas tu boca en manos de una oferta, que se pueda convertir en un dolor de cabeza para ti. 

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