“A veces estoy hablando con personas y salen vecinos a alertarlas de que tengo SIDA”

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VERÓN. Los pacientes que conviven con el Virus de Inmunodeficiencia Humana y el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (VIH-SIDA), además de lidiar con su condición de salud, también se enfrentan al estigma, la carencia de sus medicamentos y a hacer malabares para insertarse en el ámbito laboral. 

Este primero de diciembre se conmemora el “Día Mundial del SIDA”, y más que exhibir avances, este grupo está muy preocupado por la situación que atraviesa para poder sobrevivir. Carlita Rijo (nombre ficticio), una joven mujer de 32 años, relata que intentó quitarse la vida cuando recibió el diagnostico de que tenía la enfermedad, en 2005. 

En tono de preocupación, relata que lo más difícil ha sido conseguir empleo para subsistir, de modo tal que se dedica a vender diversos artículos. Añade, con voz optimista, que su gente le inyectó la fuerza que necesitaba para recorrer el camino. 

“Esto transformó mi vida. La gente me rechaza y solo algunos pocos se atreven a acercárseme y comprar las cositas que vendo. Tampoco me dan empleo. El apoyo de mi familia me ayudó mucho. A veces estoy hablando con personas y salen vecinos a alertarlos de que tengo SIDA. Mi vida no ha sido fácil con esto”, describe. 

Reconoce que con sus medicamentos ha tenido buen control. Sin embargo, narra que las cosas han cambiado mucho, porque antes recibían medicamentos y vitaminas a tiempo. Para completar su difícil situación, agrega que ya no reciben las ayudas que facilitaba la Gobernación Provincial. 

REGIÓN ESTE OCUPA  EL TERCER LUGAR CON  MÁS CONTAGIADOS 

Datos ofrecidos por distintas organizaciones muestran cómo está el comportamiento de esta enfermedad en el país. Según el informe Actualización Global del SIDA 2020, hay 71 mil 985 personas con el virus, lo que representa un 0.8% de la población dominicana. Otros datos más actualizados del Servicio Nacional de Salud (SNS), revelan que 42 mil 493 activos reciben medicación. 

Sin embargo, las cifras varían con relación a las presentadas por el Pro- grama Conjunto de las Naciones Unidas (Onusida), que expone en la República Dominicana hay 67,190 mil personas con VIH, de las cuales el 52% cuenta con medicamentos antirretrovirales, y que cerca de 2 mil 300 adquieren el virus anualmente. 

En cuanto a la región Este, el SNS contabilizó 6 mil 202 pacientes activos con tratamientos antirretrovirales. De acuerdo a esta clasificación, el Este se posiciona en el tercer lugar con más personas activas contagiadas con VIH. El centro hospitalario que mayor número de activo tuvo es el hospital Nuestra Señora de La Altagracia, con mil 384, mientras el Antonio Musa de San Pedro de Macorís reportó 525. 

SECUELAS, MALTRATOS…Y CUATRO FALLECIDOS 

Hospital Doctor Gonzalvo, La Romana.

De acuerdo al encargado del Departamento de Psicología del hospital Dr. Gonzalvo de La Romana, doctor José Junior Santillán, la crisis que vive el país y el mundo por la pandemia ha presentado secuelas de manera especial en pacientes que viven con el virus del VIH y SIDA en esta ciudad. 

“A raíz de la pandemia, hemos recibido personas VIH positivo que han sido maltratados de manera emocional, ya que han perdido su trabajo durante el confinamiento. A raíz de eso, el poder adquisitivo ha disminuido, y eso ha aumentado su nivel de ansiedad. Aparte de que su sistema inmunológico está comprometido”, explica Santillán. 

Pese a las condiciones sanitarias en que operan los centros de salud de esta ciudad, el encargado de la unidad responsable de VIH y SIDA de dicho centro de salud, el doctor Santos Manuel Céspedes, asegura que la situación se encuentra bajo control, debido a que La Romana cuenta con suficientes medicamentos antirretrovirales para el tratamiento de pacientes que viven con el virus en esta localidad. 

“En La Romana la enfermedad está estabilizada; las cifras de contagios son más o menos las mismas que presentan a nivel nacional. O sea, que hay un control de contagios por VIH. No hemos terminado con la epidemia, pero no se han exacerbado los contagios, y el paciente está más consciente, asistiendo más a buscar sus medicamentos”, agrega Céspedes. 

Dice que en el último trimestre del año han fallecido al menos cuatros personas que vivían con la enfermedad, como resultado de complicaciones relacionadas con el cese de uso de medicamentos antirretrovirales. Además, trabajan por medio del Plan Estratégico Nacional de VIH y SIDA, para identificar posibles casos de personas que viven con la enfermedad dentro de las llamadas “poblaciones clave”. 

PRUEBAS POSITIVAS EN EMBARAZADAS 

El hospital provincial de El Seibo, doctor Teófilo Hernández, cuenta con 226 casos activos de personas con VIH, según el informe del SNS en su actualización de septiembre de este año, respecto a los resultados de carga viral en los últimos 12 meses en pacientes dinámicos con medicación antirretroviral. Los últimos años el aumento de casos ha sido significativo, llegando a pasar de 15 a 55 pruebas positivas, sólo en embarazadas, solo en el municipio Santa Cruz de El Seibo. Su municipio costero, Miches, se mantiene con 112 activos. 

En este contexto, la positividad se ha situado hasta en 2.7%. Además, las mujeres son predominantes, con un 35%, frente a un 23% de los hombres. En 2020, el total de pacientes tratados a través de los Servicios de Atención Integral (SAI), era de 392, y 206 se encontraban activos en ARV. 

Datos suministrados en el hospital Teófilo Hernández a este medio señalan que el Servicio Regional de Salud Pública, con asiento en San Pedro de Macorís, vía almacén central, suple los antirretrovirales para los pacientes convencionales, embarazadas y recién nacidos, tras el enrolamiento del usuario, y se entregan cada 1, 2 y 3 meses, según consideración clínica y adherencia del paciente. 

Actualmente, el hospital atiende 389 pacientes en total, y de ellos hay 368 con antirretrovirales (ARV). De estos, 204 son mujeres y 185 hombres. El centro destaca que debido al avance en los ARV se tiene una tasa de mortalidad de menos de 1% por año, en relación a la cantidad de pacientes que maneja. 

Hato Mayor, por ejemplo, tiene índices más bajos que su vecina provincia El Seibo, y concentró sólo un total de 362 pacientes, de los cuales 172 eran activos con CV suprimida. También, unos 211 fueron activos en ARV. Por esa demarcación, el director del hospital Leopoldo Martínez explica que ahora existen protocolos que les complican la vida a los enfermos con VIH, debido a distintos “papeleos”, pero que pese a esto los medicamentos aparecen. 

RETRASO DE ANTIRRETROVIRALES 

La provincia de San Pedro de Macorís cuenta con cuatro centros donde se lleva a cabo el Programa de Atención Integral a pacientes que viven con el VIH. Estos centros son el Hospital Regional Doctor Antonio Musa, donde mil 221 personas reciben periódicamente sus medicamentos y las orientaciones de lugar para llevar una vida normal. El Hospital Doctor Alejo Martínez, del municipio Ramón Santana, brinda atenciones a otros 183 pacientes. 

Asimismo, los centros del primer nivel de atención Divina Providencia y Esperanza y Caridad atienden, respectivamente, 348 y 398 pacientes, totalizando así en la provincia 2 mil 348 personas que padecen esta dolencia. De su lado, la doctora Niurka Martínez, quien es la encargada del referido programa en la Dirección Regional de Salud Este, expresa que el tiempo de retiro de los medicamentos depende de su adherencia, por lo que algunos pacientes los retiran cada tres meses, y otros acuden cada mes a los distintos centros. 

La doctora Martínez puntualizó que existen controles estrictos para evitar así los retrasos de estos antirretrovirales que provienen del Ministerio de Salud. Luego, son llevados al almacén del Servicio Regional de Salud, donde se hace la distribución a cada uno de los hospitales y Centros del Primer Nivel donde se lleva a cabo el programa. Esa dependencia del Ministerio de Salud Pública tiene registrado 10, 140 pacientes con VHI-SiDA en la región Este del país. 

PACIENTES NÓMADAS 

Doctora Albania Melo, encargada del SAI.

La doctora Albania Melo, encargada del Servicio de Atención Integral (SAI), en el Hospital Provincial General y de Especialidades La Altagracia (HGENSA), señala que actualmente están atendiendo 2 mil 45 pacientes con el VIH-SIDA en la ciudad de Higüey, cifra que podría variar, ya que los usuarios de estos servicios son nómadas. 

Aclara que debido a los tabúes y las discriminaciones que aún existen en la sociedad, las personas que padecen esta enfermedad deciden recibir los cuidados en centros de salud que no pertenezcan a las zonas cercanas de donde viven, con la finalidad de tener más privacidad en el proceso. 

“Es común que nos encontremos con pacientes que residan en La Romana, Verón y otras demarcaciones cercanas. Deciden venir a recibir las atenciones a esta SAI, porque se sienten más seguros y confiados de que nadie que lo conozca lo va a ver recibiendo los servicios’’, dice Melo. 

Indica, además, que las atenciones a esta población se realizan en las instalaciones del Hospital Provincial Materno Infantil de La Altagracia, donde se le suministra los medicamentos de manera gratuita, cada dos o tres meses, dependiendo de las condiciones y necesidades del paciente. 

Recalca que el hospital cuenta con los insumos y el personal necesario para atender a los pacientes. Entiende que no existe la necesidad de desplazarse a Santo Domingo u otra ciudad en busca de los servicios. 

“Los pacientes llegan a nosotros a través de referimientos o captado en el centro. Ese es el inicio del proceso, y luego son orientados, evaluados por psicólogos y las analíticas pertinentes. Estos servicios son totalmente gratis. Hasta el momento no tenemos casos pediátricos”, explicó Melo. 

COVID-19 Y EL VIH 

Para Dulce Almonte y Santos Rosario, del Centro de Orientación e Investigación Integral (COIN), actualmente existe una gran preocupación, ya que con el desarrollo de la covid-19 los esfuerzos que se están haciendo en materia de atención y prevención han mermado, lo cual coloca en estado de vulnerabilidad a los pacientes de VIH-SIDA, sumándosele a esto, el desabastecimiento de medicamentos y cambios no adecuados de los mismos. 

“Hay miedo y angustia en los positivos al VIH, porque temen volver al pasado de situaciones de enfermedades y muertes, debido a desabastecimientos de los medicamentos y los distintos cambios que se están dando para su suministro. El VIH siempre va en aumento; cada día hay nuevos casos agregados al subregistro”, establece Almonte. 

Rosario opina que “indiscutible- mente” el covid-19 ha agravado la situación del VIH en el país, por el tema de acceso a los servicios en la población que vive con el virus, lo cual, a su entender, continúa representado un problema para la salud pública. 

Respecto a la prevención, explica que “no hay muchos fondos” para conseguir la efectividad necesaria de la misma, además de que se hace fundamental captar al porciento de personas que pudieran ser positivos al virus y no lo saben. En ese aspecto, Rosario sugiere hacer operativos de pruebas, especialmente en grupos vulnerables. 

“Se quiere captar al 95% de personas con VIH para que entren en tratamiento y logren su presión de carga viral, pero se necesita que el Estado aumente la partida para prevención, porque en este momento no existen muchos fondos. Se habla de unos 70 mil casos. De ellos, 50 mil con tratamiento y 20 mil y pico que deben entrar y no saben que tienen VIH. Hay que hacer operativos de pruebas”, apunta Rosario. 

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