LA ROMANA, RD. ¿QUIÉN ES EL PADRE JORGE DIONEL HERNÁNDEZ Y QUÉ LE MOTIVÓ A ORDENARSE COMO SACERDOTE? R: Nací en Higüey, en el sector La Gallera, quedándome cercana la escuela y la parroquia San José, en la cual pasé casi toda mi niñez. La vocación al sacerdocio surgió precisamente de ese entorno en el que crecí; allí aprendí a relacionarme con Dios y a participar de la Eucaristía. A partir de ahí, comencé a preguntarme si el sacerdocio era posible para mí. Desde entonces, asistí a seminarios y, en una de esas jornadas, decidí quedarme.
2. ¿SE ARREPIENTE DE HABER ELEGIDO EL SACERDOCIO, TOMANDO EN CUENTA EL CAMINO QUE TOMARON SUS AMIGOS DE INFANCIA? R: Eso nunca me ha pasado por la cabeza; al contrario, me alegro bastante de haber ingresado al seminario a los 13 años. Estuve 15 años en el seminario porque entré muy temprano. Allí hice el bachillerato, un año de preparatoria, cuatro años de filosofía, cuatro años de teología y un año ayudando en el seminario menor e impartiendo docencia en La Salle. Para mí fue una experiencia bellísima, y no la cambiaría por nada ni por nadie. Llevo 21 años de ordenado. Durante mi infancia y adolescencia en el seminario disfruté de lo mismo que hacían mis compañeros, mientras me preparaba, ya que el seminario no te impide hacer lo bueno.
3. ¿CUÁL ES SU OPINIÓN RESPECTO A QUE USTEDES, LOS SACERDOTES, NO PUEDAN CASARSE? R: No se trata de un asunto de poder o no poder, ya que, en el ejercicio de su libertad, cualquiera puede decidir. Ahora bien, desde que uno está en el seminario se está preparando para una vida célibe. Nosotros sabemos que hay una normativa, que no ha estado siempre en la Iglesia, pero que en un momento se vio como prudente para los sacerdotes. En la Iglesia Católica Oriental, antes de la ordenación diaconal, quien vaya a casarse contrae matrimonio y será un sacerdote casado, pero eso es en el rito oriental. En el rito latino se mantiene la normativa del celibato.
4. EN ESE MISMO ORDEN, ¿CÓMO MANEJA EL TEMA DE ACONSEJAR A FAMILIAS Y MATRIMONIOS SIN LA EXPERIENCIA DE ESTAR CASADO? R: Durante el seminario y el ejercicio sacerdotal, no se pierde de vista que la familia es importantísima. De hecho, uno proviene de una familia, y lo mejor que uno puede transmitir no es solo lo aprendido en la Iglesia, sino en el hogar. Para nosotros, la familia pasa a ser la Iglesia y sus fieles. Se tiende a pensar que solo quien lleva una vida conyugal puede aconsejar sobre estos temas, pero el sacerdote debe ser guía para toda la congregación. Nuestros consejos provienen de lo que hemos adquirido en nuestras propias familias, que son el núcleo más importante de la sociedad.
5. ¿QUÉ OPINA SOBRE LAS EXIGENCIAS DE LA COMUNIDAD LGTBIQ+ RESPECTO A VIOLACIONES A SUS DERECHOS? R: Cuando hablamos de derechos, la misma naturaleza nos los otorga, comenzando por el derecho a la vida, o bien, aquellos que establecen las leyes y que deben cumplirse. Ahora bien, cuando se piden cuestiones que no están conforme a la ley ni a la naturaleza humana, eso debe analizarse con prudencia, porque podría traer consecuencias en el futuro. Hay varios aspectos que deben tomarse en cuenta: el ser humano fue creado hombre y mujer. Lo demás lo puedes llamar como quieras, pero ya no sería biología. Si alguien se identifica de otra manera, lo respeto al 100 % y lo amaré tal como es
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