En Punta Cana y Bávaro los platos van más dirigido al público internacional.

Negocios de comida, pulmón fundamental del dinamismo económico en Verón-Punta Cana

Verón. El Distrito Turístico Verón-Punta Cana es una de las zonas del Caribe más atractivas, de gran dinamismo económico y de muchas opciones en cuanto a hoteles, sitios nocturnos, centros comerciales, residenciales y obviamente su gastronomía.

Por ser un área activa en materia turística, dada la significativa afluencia de visitantes de diferentes partes del mundo, uno de sus encantos es la diversidad de los sabores, un elemento importante que se busca en sitios paradisiacos como este. Algunos consideran que por ser una zona turística, la comida tiene un precio “elevado”, pero eso varía de acuerdo a especificaciones de ubicación y tipo de gastronomía.

En Verón, por ejemplo, se puede conseguir un tipo de plato más criollo y en Punta Cana y Bávaro una gastronomía que apunta a lo internacional, tomando en cuenta la demanda de los turistas, por constituir lugares de ubicación de grandes complejos hoteleros.

Los propietarios de restaurantes destacan la rentabilidad en el negocio de la venta de comidas, precisamente por ese característico dinamismo económico y turístico, además que en la zona también se cuenta con una cantidad significativa de trabajadores, que en su inmensa mayoría viven en Higüey y áreas vecinas.

Juan Núñez Brito, gerente general del establecimiento J&M Gourmet, ubicado en las cercanías de la doble vía, en Verón, explicó que ofrecen una gastronomía criolla basada en un menú de carnes, diferentes de tipos de arroz y ensaladas, con habichuelas, desde un valor de 150 pesos.

En su negocio sólo se preparan los alimentos, porque su servicio está basado en delivery, dirigido básicamente a empleados de empresas públicas y privadas; así como a todo el que lo desee.

Su radio de acción principal es Verón, pero llega hasta Punta Cana y algunas áreas de Bávaro. “Damos servicio a ingenieros, obreros, trabajadores de instituciones y personas en general que lo deseen, por un valor que oscila entre los 125 y 150 pesos, dependiendo del tipo de almuerzo.

A nosotros nos solicitan todo tipo de público, desde el extranjero español y haitiano, hasta ese trabajador o persona que no puede salir del lugar donde se encuentre”, dijo Núñez Brito. Indicó que su establecimiento se ha adaptado al presupuesto de las empresas y trabajadores que demandan de su comida.

Asimismo, asegura que experimenta una rentabilidad que se visualiza en volumen, porque el costo de la comida sigue siendo prácticamente el mismo. Uno de los gastos más fuertes que ahora mismo presenta, es el del gas doméstico que utiliza para la cocina y del combustible para trasladar los alimentos, ya que ofrecen un servicio a domicilio, además de la inversión en compra de provisiones como vegetales, arroz y aceite.

Una bandejita de pollo con ensalada, arroz y habichuelas cuesta unos 130 pesos.

“Este negocio es factible, siempre y cuando haya un volumen de ventas. Estamos enfocados a empresas y hemos recibido gran receptividad de ellas, puesto que a diario despachamos unos 160 almuerzos, aunque hay días que trabajamos entre 300 y  500 comidas”, precisó Núñez Brito.

Muy cerca de allí, también hay una venta de pollos asados al carbón, donde desde horas cercanas al mediodía ofrecen almuerzos que oscilan entre los 100 y 130 pesos.

La principal clientela la conforma la clase trabajadora, que igualmente ve como una opción elegir este tipo de comida, por cuanto representa un ahorro significativo para sus bolsillos. María Elena Ramírez, empleada de una sucursal de una reconocida empresa de telecomunicaciones, ubicada en el Cruce de Verón, es una de los clientes fijos de este negocio. Dice que la mayoría de las veces acude a este lugar, no sólo por el asequible precio de la comida, sino por el sabor y la higiene de los alimentos.

“Me gusta venir aquí a comprar el pollo, puesto que es barata la comida y no gasto ni 150 pesos en una bandejita de pollo asado, con ensalada y habichuelas. No siempre lo hago, pero por lo menos unas tres veces por semana, ya que salgo muy rápido o tengo muchas tareas que hacer y no me da tiempo cocinar”, señaló.

PARA OTRO PÚBLICO

La zona de Verón es la que más posee restaurantes con precios mucho más asequibles en los almuerzos y cenas, más que todo dirigido a un público criollo. Sin embargo, hay restaurantes, sobre todo en lo que corresponde a la avenida Barceló, que también se destacan con la gastronomía nacional e internacional, para un público más selecto que busca una alternativa diferente.

Bávaro y Punta Cana, igualmente, se caracterizan por la presencia de restaurantes de renombre, que ofrecen sus platos básicamente al público extranjero o al dominicano que quiere salir de lo común cualquier día de la semana.

El Cortecito, el Downtown Mall y el Puntacana Village, destacan por contar con restaurantes destinados a ofrecer una gastronomía internacional, donde sus precios fácilmente pasan los 600 pesos por comida. Giselle Rodríguez, gerente general del restaurant Matrú, acotó que a pese a que a su servicio tiene un concepto dirigido al turismo, brindan facilidades al público local, como precios asequibles en los platos con mariscos.

Ofrecen sus platos básicamente al público extranjero o al dominicano que quiere salir de lo común

Ofrecen desde pastas hasta risottos, dependiendo de la variedad, entre 400 y 800 pesos. La famosa paella española tiene un valor de 1380 pesos, un mofongo en 585 pesos y una langosta de El Cortecito en unos 895 pesos.

Para Rodríguez, la rentabilidad del negocio es bastante positiva y eso se traduce en ampliación de sus espacios, acogidas de los clientes y variedad en el menú. “Estamos frente a la playa y eso nos ayuda, además de que el lugar es bien receptivo”, precisa.

Igualmente, Joaquín Salazar, gerente general de los restaurantes Mamma Luisa y Vale Valentina, en el Puntacana Village, resaltó que su comida se basa en la gastronomía italiana con influencia mediterránea. Dijo que reciben un tipo de público de clase media-alta, por la ubicación de estos locales, así como turistas que se alojan en los hoteles de la zona, que algunos de ellos no brindan el servicio todo incluido.

“Tenemos precios asequibles, obviamente que la parte de mariscos y carnes importadas va subiendo en función de lo que estas recibiendo. Ofrecemos formas de acceso dependiendo y no necesariamente es para un público exclusivo de clase media-alta”, agregó Salazar.

El propietario de estos restaurantes ve el tema de los costos un poco más complejos por la influencia de diversos factores, para lo cual optan por una administración rigurosa en términos de costos y reinversión que abarca mejoras en la infraestructura y calidad de servicio.

“Los costos lo manejamos en función de cantidades, de productos terminados en lo que son los insumos que se consiguen en los mercados y de estos detalles es que sale un número al que estamos detrás para poder mantener los costos fijos que son gastos operativos, que en esta zona son un poco elevados como energía eléctrica y alquiler”, puntualizó.

Plaza San Juan y el Downtown Mall también son lugares en el que propios y visitantes recurren en busca de platos distintos a los tradicionales. No obstante, siempre la comida dominicana prevalece y los costos de los servicios de comida son asequibles, dependiendo de las exigencias del público consumidor.