HOY Y EN MINUTOS /Una gran lección de desprendimiento humano

Hamlet Melo.

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El Hogar de Ancianos Divina Providencia, anteriormente conocido como Nuestra Señora

del Carmen, ha jugado un papel preponderante en nuestra sociedad, ya que por los últimos 74 años ha brindado un techo y una mano amiga a los envejecientes de Higüey.

Bajo la dirección de Sor Ciriaca Almonte Vélez, oriunda de Guayubín, este asilo alberga actualmente 37 ancianos con distintas necesidades y aflicciones. La labor de Sor Ciriaca y del Hogar de Ancianos es altamente admirable, ya que con solo 110 mil pesos al mes que recibe de subsidio del Estado dominicano, ha logrado brindar un gran servicio a la comunidad altagraciana. Cabe destacar que su nómina fija es de 78 mil pesos, y se sostiene gracias a las donaciones que hacemos los altagracianos de diferentes sectores y estatus sociales, en especial los empresarios de Aprodelpa, quienes donan 20 botellas de leche diaria para el consumo de los albergados. En el 2008 el expresidente Leonel Fernández, a través de la solicitud del señor Juan Bautista Rodríguez, le concedió una gracia para la exoneración del suministro de energía, dándoles un gran respiro económico a esta necesitada institución.

Podríamos evaluar la labor que significa para los higüeyanos este asilo de ancianos, como una labor verdaderamente altruista. Es preciso señalar, que al igual que el asilo hay otras instituciones humanitarias, como el Centro Materno Infantil, misma que con pocos recursos hace una tarea admirable. De igual manera, otras instituciones sociales como el Club de Rotarios, el Club de Leones y los Rotaract, brindan a nuestra comunidad espacios de solidaridad desinteresada. Nuestra sociedad requiere de hombres y mujeres comprometidos con el servicio a los demás, ya que cada día nos enfocamos en el interés pecuniario, y muchas veces hasta la amistad está sujeta a algún tipo de beneficio, perdiendo así el valor de la solidaridad, el cual lamentablemente se ha diluido en la actualidad. Hoy todo gira en torno a un beneficio, o sencillamente nos mueve un interés.

Es por esto que la desinteresada labor del Hogar de Ancianos Divina Providencia nos hace reflexionar sobre nuestras acciones, específicamente nuestra solidaridad con nuestra comunidad. Como higüeyano, hago un llamado a mantener siempre el sentido de servir a los demás, sin esperar nada a cambio, tomando en cuenta que este tipo de actitud es la que realmente le agrada a Dios. Vamos a inculcarles a nuestros hijos la importancia de los valores de solidaridad, de respeto, y servicio desinteresado, sobre todo hacer el bien sin mirar a quien.