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EDITORIAL ¿Periodistas? No

La Sociedad Dominicana de Diarios (SDD), quizás sin proponérselo, encendió la chispa de un interesante debate que el Colegio Dominicano de Periodista (CDP) pretende darle carácter multisectorial: la usurpación de la praxis periodística en República Dominicana y sus funestas consecuencias.
Todo comienza con un comunicado donde la SDD expresa sus quejas por la evasiva que le atribuye al Gobierno frente a temas puntuales. Esto, necesariamente, también plantea la relación de los periodistas con el poder que rige la conducción del Estado.
La SDD recuerda a las autoridades que sus ejecutorias deben estar incondicionalmente sometidas al escrutinio de la opinión pública. Pero esta observación destapó otra situación vinculante que pone en la línea de fuego el ejercicio periodístico, y no al Gobierno como fuente de producción noticiosa.
El CDP asume la discusión al visualizar en ese comunicado una arista que (obviamente no por desconocimiento) fue eludido por la SDD, aunque igual debería ser objeto de profunda reflexión por esa organización conformada por los diarios de mayor circulación.
Lo que preocupa al CDP es que la razón de ser del descontento de la SDD esté precisamente en algunos medios de comunicación que fomentan el irrespeto a los verdaderos profesionales del periodismo, anidando gente sin la formación académica y condiciones éticas requeridas para ejercer esta carrera.
Y, en efecto, el periodismo no puede caer en manos de mercenarios o de quienes revestidos del sofisma de “comunicador” aprovechan para atribuirse la delicada misión de recabar y difundir informaciones de consumo masivo.
La información es un bien de valor incalculable, para cuyo manejo se requiere de un nivel aceptable de conciencia y conocimientos que permitan entender y medir apropiadamente su impacto. Es por eso que una información servida sin estas exigencias, es como un arma poderosa en manos de una mente desquiciada.
El ministro Administrativo de la Presidencia, José Ramón Peralta, tiene toda la razón, los funcionarios sí hablan a diario a los periodistas de distintos medios de comunicación, y es lógico que sus declaraciones estén en sintonía con los lineamientos del Gobierno al cual le sirven.
Son los periodistas quienes deben cuestionar, dudar, indagar, preguntar e insistir hasta la saciedad a ese funcionario evasivo, para que sean capaces de trascender la invocada versión oficial.
El porqué de que muchos reporteros palaciegos ignoren este papel, es parte del problema que intenta descifrar el CDP, y daría un ángulo distinto a las preocupaciones de la SDD.
La respuesta de Peralta invita a investigar si la fiebre realmente está en la sábana o en una debilidad conocida pero ignorada del periodismo nacional.