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EDITORIAL / ¡No a la barbarie!

En las últimas semanas la provincia de La Romana ha resaltado a lo nacional e internacional, no por sus bondades turísticas y la excelencia de hospitalidad de su gente. Ha sido por la ocurrencia de algunos hechos de violencia que se han convertertido en tendencia en las redes sociales y que han acaparado la atención a nivel nacional.
Y decir que hay hechos de violencia que se han convertido en tendencia, traduce necesariamente a tener que llamar la atención a las autoridades y a la población, para que haya un momento de reflexión en cuanto a lo que está pasando en esta provincia y en otras del país que han ocurrido hechos similares.
Para que un hecho se convierta en tendencia en las redes sociales, entiéndase en Facebook, YouTube, entre otros medios alternativos de comunicación, necesariamente debe haber una o más personas enfocadas en captar el acontecimiento, lo que lo aleja de ente que se emplee en brindar apoyo a un ser humano o a evitar que ocurra una desgracia que lesione una o varias vidas humanas.
Y eso fue lo que ocurrió hace poco más de una semana en uno de los sectores de este pueblo. Residentes del INVI capturaron a dos individuos a quienes acusan de haber cometido robos y atracos en contra de sus moradores, y en vez de entregarlos a las autoridades, decidieron tomar la justicia en sus manos.
Lo más deprimente de la conducta humana mostrada en esos casos, es que varias personas se dedicaron a grabar esas incidencias en donde se ponía de manifiesto la más baja crudeza y miseria humana.
Es por esto que respaldamos la decisión del gobernador civil de La Romana, Teodoro Ursino Reyes, quien ha advertido a la población que someterá a la justicia a quienes se involucren en actividades de barbarie, salvajismo, crueldad y bestialidad en contra de ciudadanos que supongan hayan cometido un delito.
Así debe ser, pues la justicia debe ser aplicada por los organismos destinados para esos fines, no por los ciudadanos. Ellos deben acudir a las instancias establecidas a denunciar los hechos y así no contribuir a convertir la convivencia en barbarie.